Poesia
Poesia Junto al estoicismo, el platonismo desempeña un papel fundamental en la formación del poeta. Ya hemos visto a su maestro fray Cipriano de la Huerga interesado por los Diálogos y el Corpus Hermeticum, pero son las propias odas las que más claramente dan testimonio de esa deuda. Al oponer cuerpo y alma, materia y espíritu o, en términos luisianos, suelo y cielo, fray Luis prolonga el viejo dualismo platónico que ve en el mundo de las ideas la realidad más auténtica, y sólo sombra y engaño en el universo sublunar. Más concretamente procede de Platón la imagen del cuerpo como cárcel, así como la concepción musical del alma y del mundo, esencial para la oda III.
A la herencia filosófica habrá que añadir otras más específicamente literarias. El poeta maneja a los clásicos latinos (Horacio y Séneca, desde luego, pero también Virgilio, Tibulo y Lucrecio); a los petrarquistas italianos y a sus seguidores españoles: el poema XXI se inspira en la canción final del propio Canzoniere de Petrarca; y el X debe a una de las epístolas de Boscán tanto los términos en que se describe la felicidad del sabio como el diseño retórico, basado en la anáfora del futuro «veré».