Poesia
Poesia de verdura vistiendo
55 y con diversas flores va esparciendo.
El aire el huerto orea
y ofrece mil olores al sentido;
los árboles menea
con un manso ruido,
60 que del oro y del cetro pone olvido[13].
Ténganse su tesoro
los que de un falso leño[14] se confían:
no es mío ver el lloro
de los que desconfían
65 cuando el cierzo y el ábrego[15] porfían.
La combatida antena
cruje, y en ciega noche el claro día
se torna; al cielo suena
confusa vocería[16],
70 y la mar enriquecen a porfía.
A mí una pobrecilla
mesa, de amable paz bien abastada,
me baste; y la vajilla
de fino oro labrada
75 sea de quien la mar no teme airada.
Y mientras miserable
mente se están los otros abrasando
con sed insaciable
del peligroso mando,
80 tendido yo a la sombra esté cantando.
