El Fantasma de la Ópera
El Fantasma de la Ópera —Mantenga la mano en alto, dispuesta a disparar —repitió apresuradamente el compañero de Raoul.
Tras ellos, la pared, dando una vuelta completa sobre sí misma, había vuelto a cerrarse.
Los dos hombres permanecieron inmóviles unos segundos, conteniendo la respiración.
En aquellas tinieblas reinaba un silencio que nada turbaba.
Finalmente, el Persa se decidió a hacer un movimiento y Raoul lo oyó deslizarse de rodillas, buscando algo en la oscuridad con sus manos que tanteaban.
