La maquina de asesinar
La maquina de asesinar Aquella huida en dirección opuesta al paÃs que querÃa alcanzar, con objeto de esquivar toda persecución, a partir de Pontoise, desde donde habrÃa vuelto bruscamente a ParÃs por Pierrelaye, cuando le buscaban por l’Île-Adam o por Chars…, ¡aquella huida era una obra maestra!… HabÃa sido concebida con una lucidez como para llenar de orgullo al disector por su obra, pero que hacÃa latir el corazón del viejo relojero, donde habÃa espanto y trágico resentimiento para con el sobrino…
¿PodÃan dudar aún?… El silencio y abandono de aquella casa tras el paso de Gabriel, del que encontraron abundantes huellas, ¿no testimoniaban que, ¡ay!, llegaban demasiado tarde?
El viejo Norbert comenzaba a chocar contra las paredes como un borracho. Y en vano le gritaba Jaime:
—¡Nada prueba que la haya traÃdo aquÃ!… ¡Nada prueba que no haya podido escapar antes!