La maquina de asesinar
La maquina de asesinar Ya puede calcularse el efecto de las declaraciones de semejante personalidad. La mayoría de quienes, a pesar de los hechos, vacilaban antes de aceptar la posibilidad del muñeco, tuvieron que rendirse. La Época tiró cientos de miles de ejemplares del número en que se publicaba la entrevista con el doctor Thuillier. Los ejemplares eran arrancados de las manos de los vendedores y leídos en voz alta en los cafés. Los transparentes de los grandes diarios reproducían lo más saliente de ella, y, a pesar del excesivo frío, atraían a los grandes bulevares una multitud que entorpecía la circulación…
