La extrana historia Dr. Bonhomet
La extrana historia Dr. Bonhomet Y cuando me incliné sobre la difunta, con una rabia frenética de energúmeno y de sacrÃlego, para examinar una vez más el execrable especÂtáculo que me fascinaba, el oftalmoscopio escapó de mis manos ante el aspecto de los rasgos de la muerta; levantándole precipitadamente la cabeza me helo un gran escalofrÃo: vi cómo dos lágrimas surgÃan y rodaban lenta, pesadamente, por las lÃvidas mejillas.
Y la muerte comenzó a hacer caer sus sombras profundas sobre aquellos ojos, velando lo impeÂnetrable.