Aurora esplendida
Aurora esplendida - ¡Ahà está!-exclamó-¡ La corazonada va resultando! ¡Está en el aire! ¡Os lo aseguro! ¿Por qué denunciaron esa llanura, sino porque también tuvieron una corazonada? ¡Ojalá la hubiera denunciado yo!
El tono de pesar en su voz provocó nuevas carcajadas. -!ReÃd! ¡ReÃd! ¡Eso os perderá! ¡Creéis que no hay más que una manera de buscar oro! ¡Pero dejadme que os diga que cuando se descubran los grandes yacimientos, haréis algunas excavaciones, con muy pocos beneficios! Os reÃs de los procedimientos modernos y los creéis propios de los novatos; asà perdéis la mitad del mineral y estropeáis otro tanto- Los que se harán ricos serán los que emplacen las ciudades, organicen las compañÃas comerciales, los que abran Bancos…
Las carcajadas ahogaron su voz. ¡Bancos en Alaska! La sola idea era para morirse de risa-SÃ, y organizar la Bolsa.
De nuevo las risas convulsivas. Joe Hines rodaba por el suelo, envuelto en sus mantas, sujetándose los costados.
