Aurora esplendida
Aurora esplendida 45
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Y uniendo la acción a la palabra, Ladue sacó su bolsa de oro.
Daylight la sopesó, al parecer distraídamente, la abrió volcando parte del oro en polvo en su mano. Era más oscuro que el usual a excepción del que había visto a Carmack.
Devolvió el polvillo al saco, que entregó a Ladue.
- Lo necesitas más que yo-comentó Daylight.
- No lo creas-aseguró Ladue.
- Tengo mucho más. -¿De dónde ha salido ese oro?
Daylight era todo inocencia al formular la pregunta, y Ladue la recibió con estolidez de indio.
Sin embargo, por un rápido instante, ambos hombres se miraron a los ojos y en ese instante, algo intangible pareció emanar de Ladue- Y Daylight, que había captado ese algo, presintió un algo secreto en los planes que ocultaban los ojos de Ladue.
- Conoces el emplazamiento mejor que yo-continuó Daylight- -Y si mi parte en los terrenos vale cien dólares para ti, con todo lo que sabes, vale cien dólares para mí, aunque no sé por qué.
- Te doy trescientos-ofreció Ladue desesperado.
