Aurora esplendida
Aurora esplendida 49
49
El cambio más radical fué que, excepto cuando estaba en marcha, cuando estaba viajando, ya no cocinaba para si misma.Un mi. nero de salud quebrantada vivía con él y se cuidaba de los quehaceres domésticos, pero la comida era la misma: tocino, judías, harina, frutas secas y arroz. Vestía como antaño: un mono, calcetines gruesos de algodón, mocasines, camisa de franela, gorro de piel y chaquetón de tela de manta. No fumaba puros que costaban, los más baratos, de medio a un dólar cada uno; se contentaba con el mismo tabaco negro de siempre, liando sus propios cigarrillos. Era cierto que poseía mayor número de perros, por los cuales pagaba precios fabulosos; pero eso no constituía un lujo, sino unan necesidad que exigía el negocio. Necesitaba viajar rápidamente. Por este motivo contrató al cocinero. Estaba demasiado ocupado para cocinar para sí mismo. No era negocio perder tiempo haciendo fuego e hirviendo agua, cuando se juegan millones.
