Aurora esplendida
Aurora esplendida Daylight le examinó atentamente. Era un miembro de la gran familia de los Guggenhammer; uno de los más jóvenes, pero era uno de los que batallaron contra él en el Norte. Y León Guggenhammer no dejó de mencionar aquel episodio. Cuplimentó a Daylight por su proeza:
"Los ecos de Ofir llegaron hasta aquí, míster Daylight…, es decir, míster Harnish, y reconozco que usted nos venció en toda la línea en aquel asunto ". ¡Los ecos! Daylight se quedó pasmado de asombro al oír la frase… habían llegado hasta allí los ecos de la lucha en que puso toda en fuerza y la fuerza de sus millones del Klondike. ¡Los Guggenhammer debían ser tremendos jugadores cuando una lucha de tales dimensiones no era para ellos más que una escaramuza de la que se dignaban percibir los ecos! -¡Aquí sí que juegan fuerte!-dedujo Daylight, exultante, al pensar que precisamente para jugar fuerte iban a invitarle.
Por un instante deploró que no fueran ciertos los rumores que+ le atribuían treinta millones en vez de los once que poseía'.
Bueno; les sería franco: les diría exactamente cuantos montoncitos de fichas podía comprar.