Aurora esplendida
Aurora esplendida La Virgen, en pie detrás de él, pasando el brazo por encima de Daylight, cogió sus cartas, mirándolas ocultamente, acercándoselas al pecho.
Vió tres Kamas y un par de ochos, pero nadie pudo adivinarlo por la expresión de su rostro, cuyas facciones parecÃan esculpidas en piedra.
No hizo gesto alguno, ni antes ni después de verlas, aunque los jugadores clavaron en ella la mirada. Dejó de nuevo las cartas sobre la mesa y, lentamente, los ojos de los jugadores se apartaron de su rostro sin haber sorprendido nada.
MaeDonald sonrió benévolamente-Voy, Daylight; pero subiremos dos mil más. ¿Cómo va esa corazonada, Jack?
Jack Kearns respondió:
- TodavÃa está vivita y coleando. Me estáis atropellando, pero he de cumplir con mi deber. Subo tres mil. Y tengo otra cora- zonada: que Daylight va a aceptar en envite también esta vez. -¡Quién lo duda!-exclamó Daylight, después que Campbell hubo arrojado sus cartas al descarte, abandonando el juego. Voy con esos tres mil dólares y vamos a descartar.
En un silencio absoluto se hizo el descarte.
El pozo era ya de treinta y cuatro mil dólares, y posiblemente aun no se habÃa terminado.
