Aurora esplendida
Aurora esplendida Un macizo de árboles la oculto a su vista, y Bill reanudo la discusión del polizonte, mientras Daylight, cerrando los ojos, seguía in mente el galope de miss Mason. Bill tenía razón: era una excelente amazona, y montaba a horcajadas. Era un punto en favor de la joven el atreverse a desafiar convencionalismos montando de la única forma racional y sensata.
Cuando el lunes entro Dede en su despacho a tomar sus cartas, la miro con creciente aunque disimulado interés, y el domingo siguiente, él mismo, a caballo, fue a recorrer los lugares donde ocho días antes la encontrara. Pasó el día sin tener la satisfacción de dar con ella a pesar de haber seguido varias veredas conducentes a las casas de campo.
Según Morrison, la joven debía vivir por aquellos parajes, pero no pudo conseguir un nuevo encuentro.
Fuá un día perdido, aunque no del todo, porque disfruto del aire puro y de la grata sensación de ir a caballo, hasta el punto de que ordeno a varios tratantes a que le buscasen el mejor alazán castaño que pudiera comprarse con dinero.
Le presentaron varios, pero no quedó sastisfecho hasta que el sábado vio a "Bob". En seguida comprendió que era lo que deseaba.
