Aurora esplendida
Aurora esplendida Llegó el otro domingo, y hombre, caballo y perro volvieron a las colinas de Piedmont, y de nuevo Daylight y Dede cabalgaron juntos.
La primera sorpresa de la joven al encontrarse se trocó en recelo; el primer encuentro podía haber sido fortuito, pero su presencia por segunda vez en su familiar paseo parecía ser algo más que casualidad.
Daylight notó que ella sospechaba, y recordando haber visto una cantera cerca de Blair Park, anunció con marcada indiferencia su intención de comprarla.
Su aventura en el ladrillal le había dado la idea, idea que halló oportuna para pedir a la joven que le acompañase en su proyectada visita de inspección.
Así pudo pasar varias horas con ella, encontrándola, como la primera vez, natural, sencilla, alegre y buena compañera. Hablando entusiasmada de caballos, trabando amistad con el austero "Beb" y manifestando su deseo de montarlo.
Dailight se opuso. "Bob" estaba lleno de artimañas y no da dejaría montar más que a su peor enemigo.
- Cree usted, porque soy mujer, que no entiendo a los caballos- dijo ella, pero no es así. He tenido varias ocasiones de aprender que es peligroso un exceso de confianza, y no soy
