Aurora esplendida
Aurora esplendida - Lamento haberla ahuyentado de sus lugares favoritos-dijo. -No me ha ahuyentadorespondió ella con cierta viveza.
- No soy una colegiala. He sabido guardarme a mí misma hace tiempo. Estuvimos juntos dos domingos, y ni usted ni "Bob" me asustaron. No es eso. No me preocupa ello, pero es que el mundo insiste en preocuparse también de mi persona. Eso es lo peor; lo que el mundo diría de mi jefe y de mí si nos viera por las colinas de Piedmont con regularidad. Es risible, pero es así. Podría hacerlo con cualquiera de sus empleados sin suscitar el menor comentario, mas con usted… no es posible.
- Pero el mundo no lo sabe, ni necesita saberlo.