Aurora esplendida
Aurora esplendida Ella no dejaba de advertirlo, pero como otras tantas mujeres antes que ella, creÃa poder jugar con el fuego y no quemarse. -Pronto llegará el invierno-dijo ella con acento triste, y provocativamente, un dÃa, -y se acabarán los paseos a caballo. -Pero yo tengo que verla igualmente en invierno-exclamó él precipitadamente.
Ella sacudió negativamente la cabeza.
- Hemos pasado ratos muy agradables-dijo, mirándole con fijeza.-Y recuerdo sus fantásticas razones para que nos conociéramos. Pero no conducirán a nada. Es imposible. Me conozco muy bien para poder equivocarme.