Aurora esplendida
Aurora esplendida 11
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correo- ¡Oye, Rawlins, conste que me hago cargo de tu contrato y marcharé mañana a las nueve! ¡Vamos a bailarl ¡Dónde está ese violinista?
CAPITULO IIIEra la noche de Daylight:
Era el centro y el alma de la juerga, incansablemente alegre y animado, con cierta exuberancia contagiosa.
Se multiplicaba y, al hacerlo, multiplicaba la excitación gene. ral. No habÃa idea o sugerencia, por fantástica o disparatada que fuese, en la que no le siguiera la concurrencia, a excepción de los que, reducidos a un estado de imbecilidad por el exceso de la bebida, se ponÃan a cantar y luego caÃan canturreando en el arroyo.
Sin embargo, no se suscitó ningún incidente desagradable.
Era sabido que cuando Burning Daylight estaba de juerga, la cólera y las violencias eran tabú.
