Aurora esplendida
Aurora esplendida 108
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Pocos días después Daylight notó el relampagueo en la mirada de Dede, precursor de la tormenta. -¡Le ocurre algo, Dedeo-preguntó audazmente. "Mab"-dijo;-ha sido vendida por quien me la compró. Si supiera que usted ha intervenido en ello…
- Ni siquiera sabia que la habían vuelto a comprar. Y es más, no me interesa. Era su yegua, y no tengo por qué meterme en las razones que le han obligado a venderla. Y ya que estamos en te, rreno sentimental, le dirá algo que he pensado; pero le ruego que no se enfade, porque tampoco es cosa suya… Me refiero a su hermano. Necesita algo más de lo que usted puede darle. El haber vendido la yegua no le permitirá mandarlo a Alemania, que es lo que los médicos aconsejan, para ver a esa eminencia de especialista que hace verdaderos milagros con las gentes. Deseo que vaya por mi cuenta. -¡Si fuera posible!-dijo ella anhelante. -!Pero no lo es! No puedo aceptar dinero de usted: -¡Alto!-interrumpió él.-Si estuviera usted muerta de sed, ¿no aceptaría un vaso de agua aunque fuera de los doce Apóstoles? No, es que también dudaría de sus intenciones o de lo que pudiera decir la gente?
- Eso es distinto.
