Aurora esplendida
Aurora esplendida 13
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Mirándole escéptico, Luis el Franés gritó: -¡Tira como el diablo, Daylight! ¡Tira como el diablo!
Los músculos de Daylight se tensaren como cuerdas de arco; imperceptiblemente, sin sacudidas ni vacilaciones, la masa de novecientas libras se fué alzando del suelo, quedando oscilante como un péndulo entre sus piernas.
Olaf Henderson exhaló un suspiro. La Virgen, que habÃa hecho inconscientemente casi tanto esfuerzo como Daylight, también suspiró relajando sus músculos. Y Luis murmuró, reverente: -¡Daylight, salud! Soy un niño de teta a tu lado. ¡Eres un hombre!
