Aurora esplendida
Aurora esplendida Los recursos y ardides de Daylight eran asombrosos. Nada escapaba a su observación.
La tensión bajo la cual trabajaba era terrorífica. Los días eran demasiado cortos, y al final de los mismos se encontraban exhausto, buscando más descanso en la inhibición alcohólica. Se hacía conducir al hotel, y subiendo a sus habitaciones le preparaban el primero de una serie de dobles Martini- A la hora de cenar, su cerebro había olvidado el pánico y a la de acostarse, ayudado por el whisky, se encontraba, no ebrio, sino como bajo la influencia de un plácido y agradable anestésico.
Al día siguiente despertaba con la boca seca y una sensación de pesadez en la cabeza, que se disipaba pronto. A las ocho estaba ya en su despacho, dispuesto a luchar, y a las diez empezaba su ronda a los Bancos, siguiendo ya sin reposo hasta la noche, des entreñando los complicados problemas que diariamente se le presentaban. Y por la noche, otra vez al hotel, a los Marini y al whisky- Este era su programa día tras día y semana tras semana.