Aurora esplendida
Aurora esplendida 124
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¡Treinta millones, y no podía conquistar a una muchacha que ganaba noventa dólares al mea l Se levantó colocándose frente al espejo. Realmente no era una belleza. Su figura había perdido la esbeltez de antaño, sus facciones eran mudo testimonio de su vida. Los músculos de hierro del pecho, hombros y abdomen se habían convertido en rollos de carne adiposa.
