Aurora esplendida
Aurora esplendida Entre los hombres de negocios era inconcebible su proceder si se estaba en su sano juicio.
No habiéndose hecho público su próximo enlace con Dede, la única conclusión verosímil era que el financiero de Alaska estaba loco de remate. Y él sonreía, confirmando la versión.
Detuvo el auto ante la puerta de Dede, acogiéndola con su ha- bitual táctica, abrazándola antes de pronunciar palabra- Ya sentados, anunció:
- Está hecho. Supongo que has leído la prensa. Estoy liquidado y he venido a ver cuándo estarás en disposición de marchar a Glen Ellen. Ha de ser pronto, porque la vida en Oakland resulta cara. Tengo el hotel pagado hasta fin de semana y no podré continuar en él por más tiempo. Desde mañana me veré obligado a ir en tranvía, y cuesta no poco dinero.
Hizo una pausa, mirándola. Parecía indecisa y perturbada, pero la sonrisa que Daylight tan bien conocía no tardó en asomar a sus labios, terminando por soltar una franca carcajada. -¿Cuando vienen esos hombres a embalar mis trastos?
Y rió de nuevo, pretendiendo en vano escapar de entre los brazos de Daylight-¡ Querido Elam, querido Elam l-murmuró besándole por vea primera.