Aurora esplendida
Aurora esplendida 138
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había gobernado durante la mayor parte de su vida, se adueñó de nuevo de toda su alma. Un deseo ardiente, que aumentaba por momentos, se apoderó de todo su ser. Trabajaba como un loco, hasta que el oansancio le hizo jadear y el sudor corrió por su frente hasta caer goteando al suelo.
Ansioso, examinó el sitio donde se había producido el desprendimiento. A medio camino, cavó de nuevo la tierra volcánica y rojiza que había descendido desde la colina en desintegración hasta que descubrió el cuarzo, cuarzo puro, que se deshacía en su mano, lo que demostraba estar saturado de oro nativo.
