El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler En cuanto hubieron remontado la cadena del áncora, Frisco Kid y Joe se detuvieron. Todo estaba pronto para dar el foque al Dazzler y partir. Se esforzaban por ver lo que ocurrÃa en la playa. El tumulto se habÃa extinguido, pero empezaban a encenderse luces aquà y allá. Llegó a sus oÃdos el chirriar de garruchas y cuerdas, y oyeron la voz de Red Nelson qué decÃa:
—¡Izad las velas y soltad!
—French Pete se olvidó de aceitarlas —dijo Frisco Kid refiriéndose a las garruchas.
—Ahora se ocupará de eso, ¿verdad? —replicó el grumete del Reindeer sentándose en el techado de la cabina y secándose la cara, después del esfuerzo de izar él solo la vela mayor.
—Me parece que no les ha pasado nada —prosiguió Frisco Kid—. ¿Está todo dispuesto?
—SÃ, aquà todo.
—¡Eh! —les gritó el hombre del yate sin atreverse a sacar la cabeza—. Bien podrÃan ustedes marcharse en seguida.
—También podrÃa usted callar y estarse quieto —fue la respuesta que le dieron—. Nosotros ya nos arreglaremos, haga usted otro tanto.
—Si estuviese ahà fuera, ya verÃan ustedes —les amenazó.
