El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler French Pete no se habÃa herido al caer al mar juntamente con el mástil del Dazzler; pero el áncora de resistencia, que le habÃa seguido, no salió tan bien librada. El garfio de la vela mayor la habÃa desgarrado y ya no servÃa para su cometido. Las piezas arrancadas por el temporal golpeaban violentamente el costado del barco y lo mantenÃan inclinado frente a las olas; posición ésta ni tan peligrosa como podrÃa parecer ni tampoco muy segura.
—¡Adiós, viejo Dazzler! Ya no volverás a desafiar al viento. Ya no volverás a vencer a los yates elegantes y presumidos.
Asà se lamentaba el capitán French, de pie en el sollado y contemplando la ruina con lágrimas en los ojos. Hasta Joe, que sentÃa por él profunda antipatÃa, le compadeció en aquel momento. Una ráfaga más fuerte cogió la dentada cresta de una ola y la precipitó sobre la embarcación indefensa.
—¿No podremos salvarla? —preguntó Joe atropelladamente.
Frisco Kid movió la cabeza.
—¿Ni siquiera la caja de caudales?
—Imposible —contestó—. Ni por todo el oro de los Estados Unidos podrÃa colocarse otro barco a nuestro lado. De forma que lo único que podemos hacer es tratar de salvarnos nosotros.
