Martin Eden
Martin Eden Ruth y su familia habían vuelto a casa y Martin, de nuevo en Oakland, la veía con frecuencia. Como ella se había licenciado en la universidad, no tenía que estudiar; y él, agotado física y mentalmente, tampoco escribía. Eso les permitió estar juntos más tiempo que antes y su intimidad creció rápidamente.
Al principio Martin se había limitado a descansar. Había dormido mucho, y había pasado horas reflexionando y sin hacer nada. Era como alguien que se recobrara de una terrible racha de penalidades. Los primeros indicios de restablecimiento se presentaron cuando empezó a interesarse un poco por el periódico. Luego empezó a leer de nuevo… novelas ligeras y poesía; y al cabo de unos días se enfrascó en la lectura del Fiske tanto tiempo abandonado. Su magnífica salud y fortaleza física le devolvieron su vitalidad, y tenía la resistencia y la capacidad de recuperación de los jóvenes.
Ruth no disimuló su decepción cuando él le comunicó su intención de embarcarse cuando estuviera recuperado.
—¿Por qué quiere hacerlo? —preguntó.
—Por dinero —fue su respuesta—. Necesito ahorrar lo suficiente antes de emprender mi nuevo ataque contra los directores de revistas. El dinero es el más firme pilar de la guerra, en mi caso… el dinero y la paciencia.
