Martin Eden
Martin Eden La buena estrella de Martin empezaba a brillar. Al día siguiente de la visita de Ruth, recibió un cheque de tres dólares de un semanario sensacionalista neoyorquino a cambio de tres de sus triolets. Dos días después, un periódico de Chicago aceptó «Los buscadores de tesoros», prometiendo pagarle diez dólares en el momento de su publicación. No era mucho dinero, pero era el primer artículo que había escrito, el primer intento de expresar sus sentimientos en una página impresa. Además, una publicación juvenil llamada Youth and Age aceptó la serie de aventuras para niños, su segundo trabajo, antes de que acabara la semana. Es cierto que la serie tenía veintiún mil palabras, y que le ofrecían dieciséis dólares al publicarla, lo que suponía setenta y cinco centavos por mil palabras; pero también era cierto que se trataba del segundo cuento que había escrito, y Martin era plenamente consciente de sus imperfecciones.
