Martin Eden
Martin Eden Se levantó bruscamente e intentó mirarse en el sucio espejo que había encima del lavabo. Lo limpió con una toalla y volvió a mirarse con detenimiento. Era la primera vez que se veía realmente. Sus ojos habían nacido para observar, pero hasta entonces habían estado demasiado ocupados con los paisajes en constante cambio del mundo para mirarse a sí mismo. Contempló la cabeza y el rostro de un joven de veinte años, pero fue incapaz de apreciarlos. Sobre una frente despejada vio una mata de pelo castaño, suavemente ondulado, y unos pequeños rizos que las mujeres adoraban y ardían en deseos de acariciar. Pero él apenas los miró, como si carecieran de valor para Ella, y examinó pensativo la frente ancha y despejada, intentando descubrir lo que guardaba en su interior. ¿Qué clase de cerebro escondía?, se preguntaba con insistencia. ¿De qué era capaz? ¿Hasta dónde le conduciría? ¿Le acercaría a ella?