No podréis invocar a NANNA hasta que no hayáis atravesado el Pórtico de NANNA. No podréis llamar a NEBO hasta que Su Pórtico no haya sido cruzado. Lo mismo sucede con el resto de los Pórticos. Cuando hayáis ascendido hasta el límite de la Escalera de las Luces, poseeréis conocimiento y poder sobre las Esferas y, a partir de entonces, seréis capaces de invocarlas en tiempos de necesidad. Sin embargo, ello no os dará poder sobre los ABSU, ya que éste se obtiene de manera diferente por medio del Ritual del Descenso. Este Ritual deberéis llevarlo a cabo el decimoquinto día después del trece del mes en el que hayáis pedido que el Pórtico de MARDUK se abriera. Porque MARDUK mató a los espíritus malignos de INANNA, la Diosa del Quince, conquistó los Infiernos, donde algunos de ellos aún moran. Se trata de un Rito muy peligroso y puede ser realizado por cualquier hombre que posea la fórmula, sin importar que haya atravesado los Pórticos anteriores, aunque se recomienda haber pasado por el Pórtico de MARDUK antes de aventurarse al Abismo. Por esta razón, pocos han abierto alguna vez el Pórtico de ADAR y hablado con el de los Cuernos que reside allí y brinda todo tipo de sabiduría con respecto a las operaciones de la nigromancia y los hechizos que aceleran la muerte. Sólo cuando hayáis exhibido vuestro poder sobre los Maskim y los Rabishu podréis avanzar hacia la Tierra de los IGIGI, razón por la que se estableció la Alianza, de modo que nadie pudiera Andar a salvo a través de los valles hundidos de los Muertos antes de haber ascendido hasta MARDUK; y tampoco pudiera abrir los Pórticos que hay más allá de ADAR hasta que hubiera visto los Signos del Dios Loco y experimentado la furia de la Reina infernal.