El diario de Alonzo Typer
El diario de Alonzo Typer 25 de abril: He hecho un peculiar y perturbador descubrimiento sobre la naturaleza de mi prisión. Arrastrado hacia la colina por una fascinación siniestra, descubrà que los espinos me abrÃan paso, pero sólo en esa dirección. Hay una puerta arruinada y, bajo los matorrales, los restos de un camino que sin duda existió en tiempos. Los espinos se extienden por parte de la ladera y por todos los alrededores de la colina, aunque la cima con las piedras erguidas muestra sólo una curiosa profusión de musgo y hierba raquÃtica. Trepé por la colina y permanecà algunas horas allÃ, percatándome de un extraño viento que parece soplar siempre alrededor de los prohibidos monolitos y que a veces parece susurrar en una forma extrañamente articulada, aunque oscuramente crÃptica. Esas piedras, tanto en color como en textura, no se parecen a nada que haya visto anteriormente. No son pardas ni grises, sino más bien de un amarillo sucio unido a un verde maligno y sugieren una variabilidad camaleónica. Su textura se asemeja extrañamente a la de una serpiente escamosa y es inexplicablemente nauseabunda al tacto… frÃa y viscosa como la piel de un sapo u otro reptil. Cerca del menhir central hay un curioso pozo con borde de piedra que no puedo explicar, pero que posiblemente forma la entrada a un pozo excavado o túnel. Cuando intenté descender desde la colina a lugares distintos de la casa descubrà que los espinos me interceptaban como antes, aunque, el camino hacia la casa era fácilmente accesible.