El diario de Alonzo Typer
El diario de Alonzo Typer
Cerca de la aborrecida casa se alzaba un poblado disperso, habitado por indios y más tarde por renegados del condado circundante, que llevaba el sospechoso de Chorazin. Sobre los singulares rasgos hereditarios que después aparecieron en los mestizos habitantes de Chorazin, se ha escrito multitud de monografías por parte los etnólogos. Junto al poblado, y a la vista de la casa de los Van der Heyl, se alza una empinada colina coronada por un peculiar anillo de piedras verticales que los iroqueses siempre habían contemplado con miedo y rechazo. El origen y naturaleza de las piedras, cuya fecha de origen, según la evidencia arqueológica y climatológica, debe ser fabulosamente antigua, es un problema aún por resolver. Desde 1795, aproximadamente, las leyendas de los pioneros y de los posteriores pobladores tienen mucho que decir sobre extraños gritos y cánticos procedentes, en cierta estación, de Chorazin y la gran casa, así como de la colina de piedras enhiestas; aunque hay razones para suponer que los ruidos cesaron sobre 1872, cuando toda la familia Van der Heyl incluidos los sirvientes desaparecieron brusca y simultáneamente.
