El Horror de Dunwich
El Horror de Dunwich Y, exhausto, enmudeció, mientras el grupo entero de aldeanos se le quedaba mirando fijamente con una perplejidad aún no cristalizada en renovado terror. Sólo entonces el viejo Zebulón Whateley, a quien solían venirle a la cabeza antiguos recuerdos pero que no había abierto la boca hasta el momento, dijo en voz alta:
—Hace quince años —se puso a divagar—, oí decir al viejo Whateley que un día oiríamos al hijo de Lavinia pronunciar el nombre de su padre en la cumbre de Sentinel Hill…
Pero Joe Osborn le interrumpió para volver a preguntar a los hombres de Arkham:
—Pero, ¿qué era, después de todo, y cómo logró el joven brujo Whateley llamarle para que acudiera de los espacios?
Armitage escogió sus palabras cuidadosamente a la hora de contestar.