El Horror de Dunwich
El Horror de Dunwich «La tierra estuvo hablando anoche, y hacia el amanecer Chauncey oyó a las chotacabras armar tal griterío en el barranco de Cold Spring que no le dejaron dormir nada. Luego le pareció oír otro ruido débil hacia donde está la granja del brujo Whateley, una especie de rotura o crujido de madera, como si alguien abriese a lo lejos una gran caja o embalaje de madera. Entre unas cosas y otras no logró dormir lo más mínimo hasta bien entrado el día, y no mucho antes se levantó esta mañana. Hoy se propone volver a la finca de los Whateley a ver qué sucede por allí. Pero ya ha visto más que suficiente, se lo digo yo, Mrs. Corey. No sé qué pasara, aunque no presagia nada bueno. Los hombres deberían organizarse e intentar hacer algo. Todo esto es verdaderamente espantoso, y creo que se acerca mi turno. Sólo Dios sabe qué va a pasar.