El horror oculto
El horror oculto Mi siguiente paso fue estudiar de nuevo con cuidado microscópico la aldea deshabitada que con más frecuencia había visitado la muerte, y donde Arthur Munroe había visto algo que no pudo contar. Aunque mis estériles inspecciones anteriores habían sido extraordinariamente meticulosas, ahora teñía nuevos datos que comprobar; pues la macabra excavación de la fosa me había convencido de que al menos en una de sus fases, Ja monstruosidad había-sido una criatura del subsuelo. Esta vez, el 14 de noviembre, concentré mi búsqueda especialmente en las laderas de Cone Mountain y Maple Hill, que dominaban la desventurada aldea, prestando especial atención a la tierra desprendida del corrimiento que presentaba esta última elevación.