El Morador de tinieblas
El Morador de tinieblas Una vez explorada toda la planta baja, Blake atravesó de nuevo la nave hasta llegar al vestÃbulo donde habÃa visto antes una puerta y una escalera que probablemente conducÃa a la torre del campanario, tan familiar para el desde su ventana. La subida fue muy trabajosa; la capa de polvo era aquà más espesa, y las arañas habÃan tejido redes aún más tupidas, en este angosto lugar. Se trataba de una escalera de caracol con unos escalones de madera altos y estrechos. De cuando en cuando, Blake pasaba por delante de unas ventanas desde las que se contemplaba un panorama vertiginoso. Aunque hasta el momento no habÃa visto ninguna cuerda, pensó que sin duda habrÃa campanas en lo alto de aquella torre cuyas puntiagudas ventanas superiores, protegidas por densas celosÃas, habÃa examinado tan a menudo con sus prismáticos. Pero le esperaba una decepción: la escalera desembocaba en una cámara desprovista de campanas y dedicada, según todas las trazas, a fines totalmente diversos.