El terror en la literatura
El terror en la literatura Los mejores relatos de terror de hoy en dÃa, nutriéndose de la larga evolución del arquetipo, poseen una naturalidad, verosimilitud, tersura artÃstica y hábil intensidad de atractivo más allá de toda comparación con cualquiera de las obras góticas de un siglo o más atrás. La técnica, el arte, la experiencia y el conocimiento psicológico han avanzado tremendamente con el paso de los años, de manera que gran parte de las obras del pasado parecen inocentes y artificiales; redimidas, cuando son susceptibles de redención, sólo por un genio que se sobrepone a importantes limitaciones. El tono de desenfadado y exagerado romance, lleno de falsas motivaciones y que infunde a todo suceso concebible un significado falso y un glamour descuidadamente global, ahora ha quedado confinado a las facetas más ligeras y fantásticas de la escritura sobrenatural. Las historias seriamente sobrenaturales o bien se elaboran de forma realÃsticamente intensa mediante una dosis de consistencia e intachable fidelidad a la naturaleza, excepto en un único sentido sobrenatural que se permite el autor, o por el contrario reproducen un reino de fantasÃa absoluta, con una atmósfera ingeniosamente adaptada a la visualización de un mundo delicadamente exótico de irrealidad más allá del tiempo y el espacio, en el que casi cualquier cosa podrÃa suceder sólo si acaece en verdadera concordancia con ciertas clases de imaginación y fantasÃa normales para el sensitivo cerebro humano. Ésta, al menos, es la tendencia dominante, aunque, naturalmente, muchos de los grandes escritores contemporáneos ocasionalmente caen en algunas llamativas posturas de inmaduro romanticismo o tienen deslices con la igualmente hueca y absurda jerga de «ocultismo» pseudocientÃfico, que ahora se encuentra en una de sus periódicas temporadas altas.