En las montañas de la locura
En las montañas de la locura La resistencia y dureza de aquellas criaturas era sorprendente. Ni siquiera’ las tremendas presiones de las mayores profundidades marinas parecían capaces de afectarlas. Diriase que eran pocas las que morían, excepto de resultas de la violencia, y sus lugares de enterramiento eran escasos. El hecho de que enterraran a sus muertos verticalmente cubriéndolos con túmulos en forma de cinco puntas, nos sugirió a Danforth y a mí pensamientos que hizo necesaria una nueva pausa para recuperarnos cuando los bajorrelieves nos lo revelaran. Aquellos seres se multiplicaban por medio de esporas -como plantas pteridofitas, que es lo que supuso Lake-, pero como consecuencia de su extraordinaria resistencia y longevidad, no necesitaban reproducirse en exceso de forma que no fomentaban el desarrollo en gran escala de nuevos gametos excepto cuando iban a colonizar nuevas regiones. Los jóvenes maduraban con rapidez y recibían una enseñanza evidentemente muy superior a la que podemos imaginar. Su vida intelectual y estética estaba muy desarrollada y daba vida a un conjunto extremadamente arraigado de costumbres e instituciones que describiré con más detalle en la monografía que tengo en preparación. Las unas y las otras variaban ligeramente según el lugar de residencia fuera marino o terrestre, pero los fundamentos eran iguales en lo esencial.