En las montañas de la locura
En las montañas de la locura Estos vertebrados, así como otras infinitas formas de vida -animal y vegetal, marina, terrestre y aérea-, eran producto de una evolución no dirigida de células vivas creadas por los Primordiales, pero cuyo desarrollo quedaba fuera del radio de su atención. Se les había permitido desarrollarse libremente porque no habían provocado conflictos a los seres dominantes. Las formas evolucionadas que resultaban inconvenientes se exterminaban mecánicamente. Nos llamó la atención ver en algunas de las últimas esculturas más decadentes a un mamífero primitivo de torpe andar utilizado unas veces como alimento y otras como jocoso bufón por parte de los habitantes terrestres, mamífero cuyo carácter de predecesor de simios y seres humanos era inconfundible. Para edificar las ciudades terrestres, las inmensas piedras de las altas torres las subían generalmente pterodáctilos de grandes alas, de una especie desconocida hasta ahora por la paleontología.