Herbert West: Reanimador
Herbert West: Reanimador Los cuerpos tenÃan que ser excepcionalmente frescos, dado que una ligera descomposición del tejido cerebral hacÃa imposible que la reanimación fuese perfecta. En efecto, el mayor problema estaba en conseguir cadáveres suficientemente frescos… West tuvo experiencias horribles durante sus investigaciones secretas en la universidad, con cadáveres de dudosa calidad. Las consecuencias de una animación parcial o imperfecta eran mucho más horrendas que los fracasos totales, y los dos tenÃamos recuerdos pavorosos de ese tipo de resultados. Desde nuestra primera sesión demonÃaca en la granja deshabitada de Meadow Hill, Arkham, no dejamos de sentir una secreta amenaza; y West, aunque en casi todos los sentidos era un autómata frÃo, cientÃfico, rubio y de ojos azules, confesaba a menudo, con un estremecimiento, que le parecÃa que era vÃctima de una furtiva persecución. TenÃa la impresión que lo seguÃan; ilusión psÃquica debida a sus nervios trastornados, y aumentada por el hecho innegablemente perturbador que al menos uno de nuestros tres ejemplares reanimados aún seguÃa vivo: se trataba de un ser espantoso y carnÃvoro, el cual permanecÃa encerrado en una celda acolchada de Sefton. HabÃa otro, además el primero, cuyo exacto destino nunca llegamos a saber.