La llave de plata
La llave de plata Se trataba de una especie de fórmula —una pequeña lista de cosas que hacer y decir— que sonaban como algo oscuro y prohibido; pero seguà leyendo y descubrà ciertos párrafos en los que se mezclaban la fascinación y la repulsión, ocultos en las amarillentas páginas, antiguas y extrañas, poseedoras de los secretos del universo que yo ansiaba conocer. Era una llave —una guÃa— a ciertas puertas y entradas que los magos y, habÃan soñado y musitado cuando el hombre era joven, y que conducÃan a lugares más allá de las tres dimensiones conocidas, a regiones de extrañas vidas y materias. Durante años los hombres no habÃan sabido reconocer su esencia vital, ni sabÃan dónde encontrarla, pero el libro era realmente antiguo. No estaba impreso; habÃa sido escrito por la mano de algún monje loco que habÃa comunicado a aquellas palabras latinas ciertos conocimientos prohibidos de horripilante antigüedad.