La Sombra sobre Innsmouth
La Sombra sobre Innsmouth Me estremecí ante la idea de verlos de cerca. Contemplé el terreno bañado por la luna, por donde pronto habrían de desfilar, y pensé que aquel trozo de naturaleza iba a verse irremediablemente contaminado para siempre. Sin duda se trataría de los seres más monstruosos y horribles que cobijaba el pueblo de Innsmouth… No me sería agradable recordar el espectáculo después.
El hedor se hizo más opresivo; los ruidos fueron en aumento, hasta convertirse en una bestial algarabía de graznidos, aullidos y ladridos, sin el menor asomo de lenguaje humano. ¿Eran ésas realmente las voces de mis perseguidores? ¿O llevaban perros después de todo? Sin embargo, yo no había visto ningún animal de cuatro patas en mis paseos por Innsmouth. El ruido de cuerpos blandos y pesados se hizo mayor. ¡Jamás me atrevería a mirar las monstruosas criaturas que lo producían! Mientras los oyese caminar —o saltar— por delante de mi escondite, mientras aquellos seres horribles no se perdieran en la distancia, mantendría los ojos firmemente cerrados. La borda estaba ya muy cerca… El aire vibraba de roncos gruñidos, el suelo casi se estremecía al ritmo extraño de sus pisadas. Contuve la respiración y concentré todas mis fuerzas en mantener los párpados apretados.