Mas alla de los eones y otros escritos
Mas alla de los eones y otros escritos ODIO A LA LUNA —le tengo miedo—, ya que, cuando brilla sobre ciertas escenas familiares y amadas, a veces las convierte en desconocidas y odiosas.
Fue durante el espectral verano cuando el brillo de la Luna se derramó sobre el viejo jardÃn por el que yo deambulaba; el espectral verano de narcóticas flores y húmedos mares de follajes que provocan sueños extraños y multicolores. Y mientras paseaba junto a la poco profunda corriente de cristal, vi ondas inesperadas, rematadas en luz amarilla, como si esas plácidas aguas se vieran arrastradas, por irresistibles corrientes, rumbo a extraños océanos que no pertenecen a este mundo. Silenciosas y centelleantes, brillantes y funestas, esas aguas condenadas se dirigÃan hacia no sabÃa yo dónde, mientras que, en las riberas de verdor, blancas flores de loto se abrÃan una tras otra al opiáceo viento nocturno y caÃan sin esperanza a la corriente, arremolinándose en forma horrible, yendo hacia delante, bajo el puente arqueado y tallado, y mirando atrás con la siniestra resignación de las fuerzas calmas y muertas.