Viajes al otro mundo
Viajes al otro mundo —¡Ah, cielos, ya lo entiendo! Este bribón está disfrazado. A mà no me hace creer que es un indio del Asia. Esa cara… ¡No es una cara, es una máscara! La idea me la ha debido dar su historia, pero es verdad. No la mueve por nada, y el turbante y la barba le ocultan los bordes. ¡Este tipo es un vulgar criminal! Ni siquiera es extranjero. Me he venido dando cuenta por su manera de hablar. Y miren esos mitones. Sabe que puede dejar huellas dactilares. ¡Maldita sea, se la voy a arrancar!…
—¡Alto! —la voz ronca y extraña del swami denotaba un terror ultraterreno— le he dicho que habÃa otra forma de probarle lo que digo, sà era necesario, y le advertà que no me provocara. Este viejo entrometido tiene razón: no soy un indio de verdad. Este rostro es una máscara, pero el que hay debajo no es humano. Ustedes también lo han sospechado, me he dado cuenta hace unos minutos. No resultarÃa nada agradable que me quitara la máscara. Déjalo estar, Ernest. De todos modos tengo que decÃrtelo ya: yo soy Randolph Carter.