Juan de Mairena I
Juan de Mairena I Nunca la palabra burgués -decÃa Juan de Mairena— ha sonado bien en los oÃdos[32] de nadie. Ni siquiera hoy, cuando la burguesÃa, con el escudo al brazo —después de siglo y medio[33] de alegre predominio—, se defiende de ataques fieros y constantes, hay quien se atreva a llamarse burgués. Sin embargo, la burguesÃa, con su liberalismo, su individualismo, su organización capitalista, su ciencia positiva, su florecimiento industrial, mecánico, técnico; con tantas cosas más —sin excluir el socialismo, nativamente burgués—, no es una clase tan despreciable para que monsieur Jourdain[34] siga avergonzándose de ella y no la prefiera, alguna vez, a su fantástica gentilhombrÃa.
* * *La vida de provincias —decÃa mi maestro, que nunca tuvo la superstición de la corte— es una copia descolorida de la vida madrileña; es esta misma vida, vista en uno de esos espejos de café provinciano, enturbiados por muchas generaciones de moscas. Con un estropajo y un poco de lejÃa... estamos en la Puerta del Sol.
***(La pedagogÃa, según Juan de Mairena, en 1940)2.
—Señor Gozálvez.
—Presente.
