Juan de Mairena I
Juan de Mairena I El Jack[130] de Mairena era un hombre que había amado mucho —a más de sesenta mujeres, entre esposas y barraganas— con el tenaz propósito, nunca logrado, de fabricar un hijo. La infecundidad de su casto lecho le llevó a la melancolía primero; después, a la desesperanza; por último, al odio, a la locura, al crimen monstruoso. La obra iba «pasando» entre aplausos tímidos y murmullos de desagrado... Algunos decían: «No está mal»; otros: «Atrevidillo»; otros: «¡Inaceptable!» Cuando llegó la frase final — ¡qué padre tan cariñoso!, etc. —, dicha con profunda emoción por don Pedro Delgado, uno de los discípulos de Mairena gritó con voz estentórea: «¡Bravo, maestro!» Y fue entonces cuando estalló la tormenta. Mairena no volvió a escribir para el teatro, temeroso de un nuevo fracaso ante un público insuficientemente preparado para la tragedia. Por aquella época, sin embargo, se estrenó un Nerón, de Cavestany, con el éxito más lisonjero. (NOTA: Pedro Delgado (1824-1904), famoso actor español del XIX, también empresario del teatro del Príncipe (posteriormente llamado «Español»). En 1860 reestrenó, con Teodora Lamadrid, el Don Juan Tenorio de Zorrilla, contra la opinión de críticos y autores. Fue su gran éxito, convirtiendo en tradición la representación de este drama en el mes de noviembre. Bohemio impenitente acabó arruinado. Cuando en 1891 se organizó una función en su beneficio en el teatro Español no lo reconoció ni el mismo Zorrilla: sus energías apenas le permitieron representar el papel de jorobado en El violín de Cremita. Desde los últimos años del siglo vivía en el hospital de Sevilla donde murió, dato que subraya la ironía del texto machadiano). (NOTA: Juan Antonio Cavestany (1861-1924), autor dramático, político del partido conservador y literato precoz e incansable. Llegó a ser presidente del Congreso, senador vitalicio y miembro de la Real Academia.