Juan de Mairena I
Juan de Mairena I Lo importante es que entendáis lo que yo quiero deciros. Suponed que el Sócrates verdadero, maestro de Platón, fue, como algunos sostienen, el que describe Jenofonte en sus Memorables y en su Simposion, un hombre algo vulgar y aun pedante. No serÃa ningún desatino que llamásemos apócrifo al Sócrates de los Diálogos platónicos, sobre todo si Platón lo conocÃa tal como era y nos lo dio tal como no fue. Pero, llamémosle como queramos, el Sócrates platónico que ha llegado hasta nosotros a través de los siglos y seguramente continuará su camino cuando nosotros hayamos terminado el nuestro, fue creado[183], si aceptamos vuestra hipótesis, en rebeldÃa contra un pasado auténtico e irremediable. De un pasado que pasó ha hecho Platón un pasado que no lleva trazas de pasar.
Comprenderéis que esto que os digo no se encamina a resolver la cuestión socrática*, que interesa a los historiadores, sirio a aceptar una hipótesis verosÃmil que ilustre por vÃa de ejemplo cuanto dijimos de la plasticidad de lo pasado. Porque yo también acepto la posibilidad de que sea el Sócrates de Jenofonte el más ficticio de los dos. También lo pasado puede recrearse negativamente para desdoro o disminución de lo que fue; y aun ello es muy frecuente: tanto es demoledor y enemigo de grandezas el celo de algunos averiguadores.