Juan de Mairena I
Juan de Mairena I Yo no sé —añade Mairena— si mi maestro hacía bien o mal en decir estas cosas. Porque entre tanto pillo como hay en el mundo, el hombre que hace tales confesiones pasa, eo ipso [185] a presunto carterista. Y en verdad, nadie, sin fuerza que le obligue, debe cooperar a su propia calumnia. Pero desde otro punto de vista, esta ausencia de jactancia moral, esta modestia ética, en un hombre de buena conducta, tiene su encanto.
(*NOTA a “suspender”: suspender. Luis Besses recogió el término como propio del argot de la delincuencia: «Levantar con cuidado el vestido de la víctima tres o cuatro dedos por bajo el sitio donde está el bolsillo» (L. Besses, Diccionario del argot español..., pág. 153).
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