Juan de Mairena I
Juan de Mairena I Limpiemos —decÃa mi maestro— nuestra alma de malos humores, antes de ejercer funciones crÃticas. Aunque esto de limpiar el alma de malos humores tiene su peligro; porque hay almas que apenas si poseen otra cosa, y, al limpiarse de ella, corren el riesgo de quedarse en blanco. Pureza, bien; pero no demasiada, porque somos esencialmente impuros. La melancolÃa o bilis negra —atra bilis— ha colaborado más de una vez con el poeta, y en páginas perdurables. No hemos de recusar al crÃtico por melancólico. Con todo, un poco de jabón, con su poquito de estropajo, nunca viene mal a la grey literaria.
** *Que todo hombre sea superior a su obra es la ilusión que conviene mantener mientras se vive. Es muy posible, sin embargo, que la verdad sea lo contrario. Por eso yo os aconsejo que conservéis la ilusión de lo uno, acompañada de la sospecha de lo otro. Y todo ello a condición de que nunca estéis satisfechos ni de vuestro hombre ni de vuestra obra.
** *De los diarios Ãntimos decÃa mi maestro que nada le parecÃa menos Ãntimo que esos diarios.
** *