Juan de Mairena I
Juan de Mairena I —Alguna vez se ha dicho: las cabezas son malas, que gobiernen las botas. Esto es muy español, amigo Mairena.
—Eso es algo universal, querido don Cosme. Lo específicamente español es que las botas no lo hagan siempre peor que las cabezas*.
(*NOTA: “Cfr. Si hay algo que ha demostrado plenamente la historia, es la enorme, abrumadora superioridad de los pueblos esencialmente consagrados a la paz, sobre los pueblos fundamentalmente guerreros. Tal fue la gran lección de las guerras médicas. En esto, como en todo, fueron los griegos los maestros. Modernamente, hemos visto que los ejércitos de las naciones preparadas para la guerra, esas perfectas máquinas de combate, fallaban siempre ante los ejércitos en cierto modo improvisados, aquellos que se hacían guerreando... contra la guerra misma. Tal fue la gran lección de Francia antes la batalla del Marne, que puede resumirse en este aforismo de Juan de Mairena: “Mientras el pensar sea inexcusable, una cabeza rota será siempre preferible a las más impecables botas de montar” (“Nuestro Ejército”, en Servicio Español de Información, núm. 373, Barcelona, 9 de febrero de 1938, pág. 1).
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