Juan de Mairena I
Juan de Mairena I —Con una basta.
—Lección 24. «Sobre el juicio».
—Venga.
—Tres clases de juicios conocemos, mediante los cuales expresa el hombre su incurable aspiración a la objetividad. Tres ejemplos nos bastarán para reconocerlos.
Primer ejemplo: «Dios es justo». Esto es lo que nosotros creemos, para el caso de que Dios exista.
Segundo: «El hombre es mortal». Esto es lo que nos parece observar hasta la fecha.
Tercero: «Dos y dos son cuatro». Esto es lo que probablemente pensamos todos.
Al primero llamamos «juicio de creencia»; al segundo, «juicio de experiencia»; al tercero, «juicio de razón».
—.¿Y con cuál de esas tres clases de juicios piensa usted que logra el hombre acercarse a una verdad objetiva, entendámonos, a una verdad que serÃa a última hora independiente de esos mismos juicios?
—Acaso con las tres; acaso con alguna de las tres; posiblemente con ninguna de las tres.
—RetÃrese.
—(¡?)
—Que queda usted suspenso en esta asignatura, y que puede usted pasar a la siguiente.
* * *