Juan de Mairena I
Juan de Mairena I Uno de los signos que más acusan cambio de clima espiritual es la constante degradación de lo cómico y su concomitante embrutecimiento de la risa. La verdad es que nunca ha habido en el mundo, como hay en nuestros dÃas, tantas gentes que parezcan rebuznar cuando rÃen.
***Mas todo será para bien, como dicen los progresistas. La risa asnal es clara revelación de una comicidad absurda, en vÃsperas de desaparecer. Porque, bien mirado, o, mejor, bien oÃdo, nada hay más triste, y hasta, en cierto sentido, más apocalÃptico que el rebuzno.
** *Lo clásico en el tablado flamenco es el jaleador, que recuerda al coro de la tragedia antigua, al llenar los silencios de la copla y de la guitarra con su «¡Pobrecito!» o su «¡Hay que quererla!». Pero es mucho más sobrio, y contrasta por lo piadoso y afectivo —este coro flamenco y reducido—, con aquel terrible y a veces superfluo jaleador del infortunio clásico: «¿Adónde irás, Edipo?»... «Ahora sà que te han jorobado, Agamenón», etc. Y es difÃcil, digámoslo también, que podamos gustar de la tragedia griega sin olvidar un poco el fondo sádico que nosotros, hombres modernos, hemos descubierto —o imaginado-en la compasión.
